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Efecto dominó por el precio del petróleo en la industria textil

Efecto dominó por el precio del petróleo en la industria textil

Texfor advierte del efecto dominó que se está produciendo por el alto precio del petróleo en la industria textil. La escalada de precios de las materias primas, dependientes del petróleo, añade aún más presión a una industria ya tensionada por los elevados costes energéticos. Las subidas de precio alcanzan el 25% en el monómero de poliéster, el 30% en poliamida, entre el 10% y el 20% en la lana, y hasta el 100% en determinados productos químicos básicos.

El efecto dominó por el alto precio del petróleo está afectando a la industria textil. La presión sobre los costes no afecta solo a la hilatura, sino también a la tejeduría. Una evolución desigual, ya que mientras algunas compañías señalan subidas de hasta el 50% en el poliéster convencional, el poliéster reciclado se mantiene estable. Además, el transporte, la logística y los costes en embalajes siguen la misma tendencia.

Poliéster y algodón

Texfor subraya que esta situación responde a un efecto en cascada sobre el comercio internacional.

El mercado del algodón cotiza como commodity en la Bolsa de Nueva York. La fibra ha registrado un incremento cercano al 30% entre febrero y mayo. La volatilidad de las materias primas está obligando a los empresarios a tomar decisiones con menor visibilidad y limita también la capacidad de anticipar la evolución de los costes. Además, las empresas no siempre pueden trasladar estos incrementos al precio final de los productos. Evidentemente, la situación varía según el tipo de actividad, el producto y la relación comercial entre los clientes.

Decisiones

En el caso del algodón y otras materias sensibles, solo una parte minoritaria de los clientes están adelantando las compras para aumentar stock ante el riesgo de nuevas subidas. La mayoría prefiere esperar a ver cómo evoluciona la situación. Todo esto está provocando una ralentización del mercado y una mayor incertidumbre en las decisiones de compra.

“La industria textil se encuentra en una situación difícil: los costes suben, el mercado no absorbe esos incrementos y la competencia exterior presiona los precios a la baja. Todo ello se suma a unos costes energéticos que ya venían tensionando la actividad industrial. Este escenario reduce márgenes, frena pedidos y tensiona toda la cadena de suministro”, afirma Jaume Balaguer, presidente de Texfor.

Medidas para la industria

Texfor considera necesario que las Administraciones Públicas y el mercado sean sensibles a esta situación. La confederación recuerda que la industria textil europea compite en un entorno internacional especialmente exigente, en el que cualquier alteración adicional de los costes puede tener un impacto directo sobre la capacidad productiva, la competitividad y la estabilidad de las empresas.

La organización defiende que las Administraciones pueden contribuir a reforzar la industria textil española y europea mediante medidas concretas en certificaciones, compra pública y modernización de maquinaria industrial.

En pro de la competitividad

En el ámbito de las certificaciones, Texfor considera necesario que estos requisitos sirvan para reconocer la calidad, la trazabilidad y el cumplimiento de las empresas europeas, y no se conviertan en una carga añadida que dificulte su competitividad.

La confederación también destaca el potencial de la compra pública como instrumento para apoyar a la industria que produce con garantías sociales, ambientales y de calidad. En este sentido, Texfor pide que las licitaciones públicas tengan más en cuenta criterios vinculados a la producción responsable, la proximidad industrial, la durabilidad de los productos y el cumplimiento normativo.

Compra pública

“El sector necesita medidas que le permitan seguir compitiendo. Las certificaciones, la compra pública y la modernización de la maquinaria pueden ayudar a reforzar una industria que produce con calidad, cumple con la normativa y quiere seguir generando actividad en Europa”, señala Balaguer.

Por último, Balaguer explica, “el textil español ha demostrado muchas veces su capacidad de resistencia y adaptación. Seguimos teniendo empresas con conocimiento, calidad y voluntad de competir. Pero para mantener esta capacidad industrial necesitamos un entorno que no penalice a quienes producen, invierten y cumplen”.

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